R8

EL FIN DEL PRINCIPIO

Noviembre 27th, 2008

El caso es que estas vacaciones, en casa de un amigo, han aparecido dos de las cuatro fotos que existen de lo que he decidido denominar “El Fin del Principio”. Aunque este apartado también tiene su propio principio.

Corrían los primeros años de la década de los 80, yo vivía por aquel entonces en un pueblo de la Sierra Norte de Madrid, y con mi cuadrilla, nos movíamos en motos y ciclomotores por los pueblos de los alrededores. Un día, en uno de esos pueblos cercanos encontramos en un desguace éste magnífico vehículo, un Renault 8 TS y teniendo en cuenta que se acercaban las fiestas del pueblo, y dado que había programada, claro está de forma ilegal, una carrera a la que unos consideraron denominar “Autos Locos”, y otros como AutoCross, al disputarse ésta en el circuito de Moto Cross del pueblo; decidí comprar el coche para tal fin.

No recuerdo si por entonces tan siquiera tenía carné de conducir, el caso es que después de negociar con el dueño del desguace el precio del vehículo (20.000 Pts. de la época), éste, un tal Raimundo, me entrego el coche funcionando no sin antes desproveerle de ambas matrículas, no fuéramos a meterle en algún lío. Así que nos vimos obligados a trasladar hasta nuestro pueblo, mi amigo y yo, el nervioso TS por aquellos caminos de tierra. Eran otros tiempos, y aunque conducir un coche sin carné no resultaba tan caro como hoy si te pillaban (no existían los euros ni el carné por puntos), el circular por carretera con un vehículo sin placas de matrícula era tentar mucho a la suerte.

r8a.jpg

La primera toma de contacto, fue impresionante. ¡Cómo andaba el cacharro!, y claro está que en tierra, la velocidad parecía mucho mayor. Por supuesto no ayudaba mucho el tener todo el peso atrás, y al principio íbamos de susto en susto en cada reducción antes de negociar las curvas más cerradas. Creo que de forma innata, y gracias a la experiencia del slot y de los rallys de verdad, que discurrían a menudo por la zona, empecé a balancear el coche antes de cada curva lenta al principio y luego en todas. Por Dios, ¡que poco juicio! y sobre todo que forma de ignorar el peligro; me estoy acordando y se me están poniendo los pelos de punta.

Así, después de varios kilómetros, a la llegada al pueblo, entraba por meta el mismísimo Ari Vatanen (ídolo de la época), con el TS totalmente de costado y dejando tras de sí una gran estela de polvo en suspensión.

Días más tarde tomamos parte en la carrera, que si yo tuviese que definirla lo haría como Destruccion Derby. Tomamos parte: un R-10 (montura del ídolo local, un piloto de motocross llamado Santi y que conocía el circuito como la palma de su mano, y que fue el vencedor de la prueba); nuestro R8, que acabó segundo, gracias a no poner demasiado ímpetu en los saltos y querer conservar el coche para diversiones posteriores (meta que se consiguió sin problemas), un SIMCA 1000 de faros redondos y color verde oliva, que era de un vecino nuestro, el cual compró mi amigo Luis que falleció ya hace unos años y al que le dejó tirado el afán competitivo; un 850 granate que también se rompió y algún que otro coche de la época que dio sus últimos pasos antes de acabar en el desguace.

Después de aquella carrera, para la que se decoró el coche con un par de sprays, seguimos cada fin de semana aprendiendo a ir deprisa por los muchos caminos que del pueblo partían hacia un sin fin de destinos. Pero nuestro favorito era el camino que transcurría paralelo al arroyo (donde se tomaron las dos fotos que hemos recuperado), por ser seguro en cuanto a escapatorias y por estar lo suficientemente alejado de animales, personas y cosas, aunque una enorme piedra camuflada entre la hierba hizo que “vaciásemos los ceniceros” de esta forma tan peculiar. Esto supuso el fin de aquella trepidante aventura y el abandono definitivo de aquel R8.

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1 comentario »

  1. rodolfo says

    Hola Afonso, escribes de p madre tio, aunque si recuerdas bien,el r8 no terminó sus dias en ese vuelco…. sino q nos duró unos dias más, justo hasta que le doblamos el eje del puente trasero y se quedó dura la transmisión, creo recordar que incluso fuimos con él al toro del campo para hacer el asno,una vez más.
    Por cierto para la carrera nos dejaron el regulador de corriente de otro r8 en actvo.
    Estoy loco por encontrar la foto que falta para que puedas escribir otro capitulo sobre el maravilloso r8 y aquel tiempo pasado, que como siempre (fué mejor).
    NOTA. Puestos a contar Batallas pasadas, cuenta algún festejo con el 1500

    Marzo 23rd, 2009 | #

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